Profesor Marco Villarroel: “El uso creativo del cine se enfrenta al problema de exceso de pantallas”

Desde siempre, el profesor de historia Marco Villarroel ha incorporado el cine en sus asignaturas: “el cine siempre ha sido vital en el aula, antes veía películas pero no de forma tan aguda como ahora, seleccionando bien los recursos”, dice el profesor, quien en 2017 se unió a la Red de Cineclubes Escolares. 

Este año está desarrollando por primera vez un taller JEC para estudiantes de 5° y 6° básico en la Escuela Estrella de Chile de Pudahuel “me encanta enseñarles de cine a una edad tan temprana, ha funcionado bien”, cuenta Marco. Combina apreciación cinematográfica con ejercicios de creación, desde la exploración de planos y ángulos hasta la realización de documentales autobiográficos, tal como recuerda el profesor: “hemos realizado ejemplos del efecto Kuleshov, minutos Lumière, fotografías, ejercicios de encuadre a través de un marco de papel y la actividad de máscaras y monstruosidades de los Cuadernos del inventar de Cezar Migliorin”. 

La metodología de Marco es simple pero efectiva: «Les propongo una reflexión de acuerdo a algún contenido, como los tipos de plano o el sonido, les muestro el ejercicio y el contenido para que ellos puedan desarrollar una actividad». Esto fomenta la participación activa de los estudiantes, quienes salen al patio para aplicar lo que han aprendido y luego revisan sus resultados en la sala de clases. 

Cine como puerta a nuevas experiencias 

Marco busca materiales cinematográficos que capten la atención de los estudiantes y los saquen de su zona de confort: «me refiero a vincularse a una experiencia estéticamente muy distinta a lo que ellos consumen, lo que ven en televisión, YouTube o TikTok».  

Los estudiantes a menudo tienen una inclinación hacia las producciones más recientes, a color y en alta definición, pero a medida que el taller avanza, han desarrollado una apreciación por películas con otro tipo de texturas: “les he mostrado fragmentos de Mis hermanos sueñan despiertos y el cortometraje Halahaches”, comenta Marco. El cineclub ha llevado a los estudiantes a explorar una amplia variedad de temas, desde la amistad hasta las historias de terror, aprendiendo formas creativas de expresar sus pensamientos y emociones.  

Uso recreativo versus creativo de las pantallas 

A través de su experiencia instalando cineclubes en diversos establecimientos, Marco ha podido reflexionar sobre la importancia de utilizar las pantallas de manera creativa en un mundo saturado de tecnología: «el problema es que las personas están limitando sus posibilidades de socializar. Por ejemplo, cada vez menos hogares tienen comedor, que era el lugar donde las familias se encontraban. Ahora los niños y niñas tienen reacciones incomprensibles al enfrentarse a situaciones de frustración y dolor”.  

“El uso de las pantallas de forma creativa como el cine, se enfrenta a este problema”, para él, el cine no solo proporciona una experiencia colectiva, sino que también promueve una comprensión artística y una forma de relacionarse con las pantallas de manera diferente, una experiencia más enriquecedora en comparación con la cultura de la inmediatez y las redes sociales: “se agradece que puedan usar las pantallas tanto para expresarse como para agudizar su mirada”, concluye. 

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