Cómo fue la experiencia del Programa Escuela al Cine realizando funciones para público con discapacidades sensoriales

La formación de audiencias para el cine chileno debe incluir a todos los tipos de público. Por eso, durante este segundo semestre, el Programa Escuela al Cine ha producido tres funciones en Santiago para colegios de niños y niñas con discapacidades sensoriales.

“Tenemos la responsabilidad de vincular el cine chileno con todas las personas de las nuevas generaciones. Comenzamos por llegar a estudiantes con discapacidades sensoriales y también queremos explorar otro tipo de necesidades educativas especiales. Estamos trabajando en crear vínculos con estas comunidades, porque parte importante de la formación de audiencias es abrir ese portal de comunicación entre ellas y nosotros como proyecto y como Cineteca Nacional”, resume Natalia Mardones, coordinadora general del Programa.

En primera instancia, estudiantes de enseñanza básica del Colegio Santa Lucía para niños ciegos asistieron a la Cineteca Nacional para una función de los cortos Historia de un oso (Gabriel Osorio, 2014) y Cantar con sentido, una biografía de Violeta Parra (Leonardo Beltrán, 2016), adaptados por Almada Media.

Durante diciembre, fue el turno de los colegios para niños sordos. El colegio San Francisco de Asís y la escuela Santiago Apóstol fueron a la Sala K de la Universidad Mayor para participar de un taller elaborado por la Fundación Laboratorio Lóbulo Temporal. El proyecto Mis primeras señas consiste en cápsulas y actividades enfocadas en público sordo y adaptadas para oyentes, para así profundizar la expresión facial y corporal a través del vernáculo visual y romper barreras comunicacionales.

Lissette Astorga, educadora diferencial de la escuela Santiago Apóstol, destaca que “siempre hacemos salidas, pero es muy poco común asistir a eventos que estén pensados especialmente para este público. Por lo general los lugares y actividades culturales no cuentan con intérprete, por lo que los profesores tienen que capacitarse previamente, lo que hace más difícil la experiencia. Ahora los estudiantes se entusiasmaron mucho y subieron al escenario, también lograron aprender de forma lúdica aspectos del español escrito, lo que es super enriquecedor”.

“Esta actividad incluyó expresión corporal, lengua de señas, dactilológico y el español escrito, lo que es excelente para apoyar nuestra misión de preparar a niños y niñas a poder comunicarse en la educación regular”, dijo Elvira Rojas, directora y profesora del colegio San Francisco de Asís, que llega hasta sexto básico.

Por último, el ciclo de funciones inclusivas se cerró con una visita al colegio Santa Lucía, donde los estudiantes de 8° básico disfrutaron en su último día de clases el cortometraje Amucha (Jesús Sánchez, 2019). En ambas funciones con este establecimiento hubo cineforos posteriores, donde niños y niñas pudieron conversar de diversos temas relacionados a los cortometrajes.

En total, casi 100 estudiantes con discapacidades sensoriales y de enseñanza básica pudieron acercarse al cine chileno y romper barreras comunicativas. Esperamos el próximo año llegar a más comunidades y regiones.

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