La puerta abierta

La puerta abierta

Rosa (Carmen Machi) es prostituta. Heredó el oficio de Antonia (Terele Pá­vez), su madre, quien ahora se cree Sara Montiel y convierte su vida co­tidiana en un infierno. Rosa no sabe ser feliz. No puede. Pero la llegada inesperada de una nueva integrante a su particular familia, le dará una oportunidad única para lograrlo.

Blanca oscuridad

Blanca oscuridad

Una investigación de 5 años, que incluye imágenes de archivo y de prensa, recorre la marcha de la llamada tragedia de Antuco (2005), donde fallecieron 45 soldados a causa de la hipotermia. Nuestros protagonistas nos relatan, sus consecuencias desde su ingreso voluntario en las filas del ejército hasta su presente 10 años después. En medio de esos relatos veremos un corto experimental nos da la información del proceso fisiológico de la hipotermia.

Niña sombra

Niña sombra

Mientras edita su última película en Toronto, la cineasta María Teresa Larraín comienza a perder la visión. Decide vivir sola el dolor y cerrar las puertas de su pasado, convencida de que nunca más podrá trabajar como artista. No obstante, la muerte de su madre la lleva de vuelta a su Chile natal, el cual abandonó hace 30 años. Allí, caminando por las calles de Santiago, conoce a Andrés Albornoz (el Hombre Pájaro) y se encuentra de pronto envuelta en un mundo distinto: el de los vendedores ambulantes ciegos de la Alameda. Inspirada por su coraje, acogida por su calidez y sentido del humor, la cineasta enfrenta sus miedos y se dispone a iniciar su nueva vida.

Mala junta

Mala junta

Cuando Tano (16) vuelve a cometer un delito es enviado a vivir con su padre al campo, donde se hace amigo de un tímido joven mapuche llamado Cheo (15). Un conflicto político en el sector y las malas relaciones con sus padres, los desafían a enfrentar juntos los prejuicios con que cargan en su ya complicada adolescencia.

Los niños

Los niños

Un grupo de amigos con Síndrome de Down (SD), llevan 40 años asistiendo al mismo colegio, ya pasaron todos los cursos, llevan más tiempo ahí que todos los profesores, y hasta sus padres que antes los acompañaban, ya no están. Ahora, deberán luchar por conseguir un mejor trabajo, ganar dinero como cualquier persona, aprender a cuidarse solos y a conseguir que; a sus 50 años, nadie los mire como niños. Lo harán todo, para que nadie interfiera con sus sueños de adultos.